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Mientras que el “uso de la tecnología en las finanzas no es algo nuevo, y tampoco son muchos los productos y servicios ofrecidos por los nuevos participantes en el sector”, el grupo señaló que “es la nueva aplicación de la tecnología y su velocidad de evolución lo que hacen que la ola actual de innovación sea distinta de cualquiera que hayamos visto antes aplicadas a los servicios financieros”.

Cambiando el Sistema Financiero Global

El informe, elaborado con las informaciones de los líderes de los mayores bancos del mundo, surgió de las discusiones en la reunión anual del grupo en Davos, Suiza, en enero, donde el enfoque en la tecnología financiera, o fintech, fue tan intenso que Bloomberg News publicó un artículo titulado, “Los mayores bancos mundiales en Davos: todos somos innovadores cuando el asunto es fintech”.

Básicamente, la tecnología financiera —o fintech— aplica las innovaciones tecnológicas a los procesos, productos y servicios financieros.

La atención dada a fintech ha crecido rápidamente. En 2014, los grandes bancos comenzaron a cambiar seriamente el enfoque hacia ella y distanciarse de los problemas relacionados con el cumplimiento de las regulaciones y de las consecuencias derivadas de la reducción de costos tras la crisis económica. Ese año, la inversión mundial en operaciones fintech se ha triplicado, hasta los US $ 12 mil millones —sobre todo en EE.UU.— de los US $ 4 mil millones registrados en 2013. En 2015, la inversión en operaciones privadas de fintech aumentó casi un 60% más, hasta los $ 19 mil millones, según Citigroup y la empresa de consultoría CB Insights.

Y la inversión en empresas emergentes es sólo el principio.

Bank of America gastó $ 3 mil millones al año en lo que llamó “iniciativas de tecnología” en su informe anual. Del mismo modo, Jaime Dimon, presidente y consejero delegado de JPMorgan Chase, escribió en su carta anual a los accionistas que el banco gastó cerca de $ 3.000 millones de dólares en nuevas inversiones en tecnología el año pasado.

Dimon dijo que el banco había construido sus propias “capacidades extraordinarias de big data internas —posiblemente tan buenas como las de cualquiera en Silicon Valley— con más de 200 analistas y científicos de datos”. Los datos que los expertos en tecnología están introduciendo se está utilizando para atraer nuevos clientes de banca comercial, para mejorar la concesión de crédito y el marketing, para hacer que las operaciones bancarias sean más eficientes, y, por supuesto, para optimizar transacciones comerciales, dijo Dimon.

El interés por la fintech de los principales bancos refleja el hecho de que el mercado digital está poco explotado. Citi estima que sólo alrededor del 1% de los ingresos de la banca de consumo de América del Norte ha migrado a nuevos modelos de negocio digitales hasta ahora. Se prevé que la cifra aumente a 10% en 2020 y 17% en 2023. Y se señala que el cambio ya está en marcha en China, donde las principales compañías del sector fintech como Alipay y Tencent, tienen tantos o más clientes que los bancos más grandes. Greg Baxter, director global de estrategia digital de Citi, señala que el 96% de todas las ventas en línea en China se llevan a cabo sin la intermediación de los bancos.

La posibilidad de perder cuota de mercado ante estas empresas emergentes es sólo una de las razones por las cuales los grandes bancos están invirtiendo dinero en su propia tecnología, así como en nuevas iniciativas emprendedoras.

“La ruptura digital tiene el potencial de reducir el tamaño del papel y la importancia de los bancos de hoy en día, y al mismo tiempo ayudar a crear servicios más rápidos, mejores y más baratos que los convierta en una parte aún más esencial de la vida cotidiana de las instituciones y los individuos”, escribió Julian Skan, director general de servicios financieros en Accenture, en un informe de 2015. “Para que el impacto sea positivo, los bancos están reconociendo que tienen que librarse de la complacencia institucional y reconocer que navegan meramente por las ondas de las regulaciones y esperar a que las tasas de interés suban no los protegerá de la obsolescencia”.

Ya no es un Nicho

Con las principales instituciones financieras moviéndose hacia el espacio de fintech a un ritmo rápido, ¿en qué posición quedarían las startups? Para algunos, significa que fintech ya no es un compartimento aislado.

“La fintech ya no es un nicho”, escribe Matthew Carey, uno de los fundadores de Abaris, un sitio de comparación de anualidades que ha levantado $ 720.000 en dos rondas de financiación, según CrunchBase en un post de Blog de iniciativa emprendedora de la escuela. “Si en el pasado las firmas de capital riesgo se burlaron de las cargas que suponían el lanzamiento de una nueva startup del sector de servicios financieros, en la actualidad hay pocos sectores que generen tanta atención”.

Carey señala un comentario del verano pasado del consejero delegado de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, que indica que el venerable banco de inversión es ahora, ante todo, “una compañía de tecnología” como prueba de que la fintech se ha incorporado a la corriente de las instituciones tradicionales.

Pero mientras que el dinero y la atención están fluyendo desde los bancos y el capital riesgo, la fintech recibe cada vez menos atención a una mayor escala.

Saikat Chaudhuri, director del Instituto Mack de Wharton para la Gestión de la Innovación, dice que la falta de visibilidad se debe, en parte, a que el término fintech tenga un sentido tan amplio, con algunas partes inmediatamente visibles, algunas que son más difíciles de visualizar y otras que están dirigidas a mercados fuera de EE.UU.

“Si se piensa en fintech como pensamos en PayPal y Apple Pay y Google pay y todo lo demás ‘pay o retribuido’ —como una alternativa a, por ejemplo, los pagos con tarjeta de crédito o depósitos directos— eso ya está ocurriendo”, dice. “Eso está sucediendo en un mundo de dispositivos innovadores”.

El siguiente paso importante para los servicios de pago es probable que sea el crecimiento en los países menos desarrollados que pueden utilizar los dispositivos móviles para realizar los pagos, “no tanto como sustituto, sino como ampliación de ellos”, dice Chaudhuri. En los mercados emergentes, donde los bancos tienen mucho menos alcance, por ejemplo, las nuevas plataformas pueden ser explotadas para servir al mercado no bancarizado.

Ajay Banga, presidente y consejero delegado de MasterCard, por su parte, ha estado avisando desde hace años sobre las ineficiencias del dinero en efectivo y el potencial de los pagos digitales en los países donde los residentes, que no tienen acceso a los bancos, ya llevan consigo teléfonos móviles.

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